Es jueves, siete de la tarde, y vas en el colectivo de vuelta del local cuando te llega un WhatsApp con un enlace: tu sitio web está listo para revisar. Lo abres, bajas con el dedo, ves tu logo, tus fotos, el mapa y el botón verde de WhatsApp. Se ve bien. Contestas «¡quedó bacán!» y pagas esa misma noche. Tres semanas después una clienta te escribe molesta porque el sitio dice que abres los domingos, y tú no abres los domingos.
Lo que falló en esa escena fue la revisión. La oferta de sitio web profesional en 72 horas en La Serena funciona al revés de lo habitual: primero se construye el sitio, después te mandan el enlace para que lo revises desde tu celular y pagas solo si te gusta, sin anticipo. Todo tu poder como cliente queda concentrado en un solo momento, el de la revisión, y casi nadie lo aprovecha.
Lo que estás comprando, en la letra de la página
Antes de revisar conviene tener claro contra qué revisas. Según la página del sitio web en 72 horas, el precio es $150.000 CLP, pago único con IVA incluido, por MercadoPago o transferencia. Incluye hasta cinco páginas (Inicio, Servicios, Nosotros, Galería y Contacto, adaptadas a tu rubro), botón de WhatsApp, formulario de contacto que llega a tu correo, Google Maps con SEO local, datos estructurados para que las herramientas de IA entiendan tu negocio, hosting del primer año y el primer mes de mantención. El dominio .cl se paga aparte en NIC Chile y queda registrado a tu nombre. Desde el segundo mes la mantención es opcional, a $15.000 al mes y sin permanencia, y el hosting desde el segundo año cuesta $30.000 al año o va incluido si mantienes la mantención mensual.
Con esa lista en la mano ya tienes contra qué revisar. Guárdala en el celular, porque la vas a usar dos veces: cuando mandes tus datos y cuando llegue el enlace.
Antes de que corra el reloj
Las 72 horas dependen bastante de lo que mandes en la primera conversación. La página pide poco: nombre del negocio, servicios, dirección, horarios y fotos si tienes, todo coordinado por WhatsApp en una conversación de unos cinco minutos. Que sea poco no quiere decir que dé lo mismo cómo lo mandes. Unos minutos extra ahí te ahorran correcciones después.
- El nombre exacto con que te encuentran en Google Maps, que muchas veces no coincide con la razón social.
- Los servicios en las palabras de tus clientes. Si la gente pide «cambio de pastillas de freno», escribe eso y no «mantención integral del sistema de frenado».
- El horario real, con feriados y horario de invierno si cambia, copiado de tu ficha de Google para que ambas fuentes digan lo mismo.
- El número de WhatsApp que alguien contesta, que no siempre es el del dueño.
- Fotos tuyas: el local, el equipo, un trabajo terminado. Si no tienes, la página dice que te ayudan con eso; igual conviene saber de antemano qué fotos se van a usar.
La revisión de veinte minutos
Cuando llegue el enlace, no lo revises en el colectivo. Busca veinte minutos tranquilo, apaga el wifi para ver el sitio con datos móviles, como lo va a ver tu cliente, y sigue este orden:
- Toca el botón de WhatsApp. Tiene que abrir una conversación con tu número. Fíjate si trae un mensaje escrito de antemano y si ese mensaje te sirve para saber que el cliente llegó desde el sitio.
- Manda el formulario con tu propio nombre. Revisa que el correo llegue, a qué casilla llega y si cayó en spam. Un formulario que no llega es peor que no tener formulario, porque el cliente cree que te escribió y se queda esperando.
- Lee en voz alta la dirección y el horario y compáralos con tu ficha de Google Maps. Si no coinciden, pide el cambio y corrige también la ficha.
- Busca una pregunta real. Piensa en lo que más te preguntan por teléfono, por ejemplo «¿atienden a domicilio?», y encuentra la respuesta en el sitio. Si no está, pídela. Esa frase escrita en simple es lo que un buscador o una herramienta de IA puede leer y repetir cuando alguien pregunta por tu rubro.
- Abre todas las páginas. Busca textos de relleno y enlaces que no llevan a ninguna parte, y fíjate si alguna sección no corresponde a lo que haces. La base es una plantilla profesional de tu rubro, y a veces queda algo de la plantilla.
- Mira las fotos con ojo de cliente. ¿Son tuyas? ¿Se reconoce tu local o podría ser el de cualquiera?
- Pregunta por escrito lo que falta: con qué dominio sale el sitio, a nombre de quién queda registrado y cuándo te avisan del cobro de hosting del segundo año. La página dice que te avisan con anticipación; tenerlo por escrito en el chat no cuesta nada.
Lo que no se puede revisar ese día
Hay una parte de la promesa que no vas a poder comprobar mirando el enlace. La página habla de visibilidad en Google y en la IA. Lo que sí puedes verificar el primer día es la base: el mapa, el SEO local y los datos estructurados que describe. Que Google te muestre arriba, o que un asistente te nombre cuando alguien pregunta por un taller en La Serena, depende además de tu ficha de Google y de tus reseñas, y eso toma semanas.
Lo digo porque es fácil que la revisión se contamine con esa expectativa. Si el sitio está bien hecho y los datos son correctos, no tiene sentido retrasar el pago esperando aparecer en ChatGPT la semana siguiente. Y si los datos están mal, ninguna optimización posterior lo compensa.
Qué pedir antes de pagar y qué puede esperar
Como pagas al final, tienes todo el derecho a pedir correcciones antes. Pero no todo tiene que quedar perfecto ese día, porque el primer mes de mantención incluye cambios y soporte por WhatsApp. Yo lo separaría así:
- Antes de pagar: datos equivocados (dirección, horario, teléfono o correo), un botón de WhatsApp que no abre tu número, un formulario que no llega y cualquier servicio que en realidad no ofreces.
- Durante el primer mes: cambiar una foto, ajustar un texto, sumar la respuesta a otra pregunta frecuente o reordenar la galería.
Manda todas las correcciones en un solo mensaje y numeradas. Un mensaje con siete puntos se resuelve más rápido que siete mensajes sueltos durante la tarde, y te deja una lista para revisar la segunda versión punto por punto.
Si la respuesta es no
La página es clara: si no te gusta, no pagas nada. Úsalo con criterio. Un «no me gusta» sin detalle no le sirve a nadie. «La portada parece de una clínica y yo tengo una ferretería» sí sirve, porque se puede corregir. Y si después de las correcciones el sitio sigue sin convencerte, decir que no es parte del trato y no tienes que justificarlo más.
Si solo tienes cinco minutos
Si de verdad no tienes veinte minutos, haz dos cosas: toca el botón de WhatsApp y manda el formulario. Son las dos piezas que convierten una visita en una conversación. Un color que no te convence se cambia durante el primer mes. Un formulario que no llega te hace perder consultas sin que te enteres.
Si todavía no partes, la conversación empieza por WhatsApp desde la página del sitio web en 72 horas para negocios de La Serena y Coquimbo. Ten a mano la lista de datos de más arriba antes de escribir, y guarda los siete pasos de la revisión para el día en que te llegue el enlace.
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